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Biografía de Thomas B. Macaualay
Thomas Babington Macaulay nació el 25 de octubre de 1800 en Rothley Temple, Leicestershire, Reino Unido, en el seno de una familia de fuertes convicciones religiosas y abolucionistas. Thomas demostró talento literario desde niño, comenzando a escribir una historia universal antes de cumplir los diez años. Ingresó en el prestigioso Trinity College de Cambridge, donde sobresalió como estudiante y ganó notoriedad por sus dotes oratorias y literarias.
Macaulay empezó a colaborar desde joven en la Edinburgh Review, donde publicó en 1825 un famoso ensayo sobre John Milton que consolidó su prestigio. Se graduó como abogado en 1826, pero tras ejercer durante unos años, su verdadera pasión por la literatura y la política le llevó a dejar la abogacía y centrarse en las letras y el debate público.
En 1830, Macaulay inició su carrera política tras obtener un escaño en la Cámara de los Comunes como miembro del partido whig. Defendió con elocuencia la reforma electoral de 1832, que permitió la ampliación del sufragio en Gran Bretaña, y poco después jugó un papel importante en la abolición de la esclavitud. Entre 1834 y 1838, trabajó como miembro del Consejo Supremo de la India, donde redactó el Código Penal indio y promovió la implantación del sistema educativo británico en el subcontinente.
A su regreso al Reino Unido en 1838, fue diputado por Edimburgo y desempeñó cargos relevantes, como secretario de Estado para la Guerra entre 1839 y 1841, y Contador General de la Corona desde 1846 hasta 1848.
Macaulay es considerado uno de los historiadores y ensayistas en inglés más influyentes del siglo XIX. Su obra más notoria es The History of England, publicada en cinco volúmenes (1848-1861), donde narra la historia inglesa desde la restauración de los Estuardo hasta los primeros años del siglo XVIII. Esta monumental obra destaca por su elegante prosa y su interpretación optimista del progreso británico, defendiendo la inevitabilidad del avance político y social de Europa occidental. Sostuvo una interpretación whig de la historia, en la que enfatizaba la libertad, la reforma y la supremacía del parlamentarismo británico.
Además, Macaulay escribió una colección de ensayos críticos y políticos, Critical and Historical Essays, así como los célebres Lays of Ancient Rome, donde explora la historia y la mitología de la antigüedad, y numerosas disertaciones sobre literatura y política contemporánea. Su postura respecto al derecho de autor sentó las bases de la regulación moderna del copyright en los países anglosajones. Macaulay defendió a lo largo de su vida el liberalismo político y la educación como motor de la civilización.
En 1857, fue ennoblecido como Barón Macaulay de Rothley, aunque debido al deterioro de su salud apenas participó en los trabajos de la Cámara de los Lores. Falleció en Londres el 28 de diciembre de 1859, habiendo dejado incompleta la sexta parte de su Historia de Inglaterra. Fue enterrado en la Abadía de Westminster, un honor reservado a las grandes personalidades del Reino Unido.
Frases de Thomas B. Macaualay
- Cuando la lucha entre facciones es intensa, el político se interesa, no por todo el pueblo, sino por el sector a que él pertenece. Los demás son, a su juicio, extranjeros, enemigos, incluso piratas.
- El mejor gobierno es el que desea hacer feliz al pueblo y sabe cómo lograrlo.
- El objeto de la oratoria no es la verdad, sino la persuasión.
- El político debe hablar y obrar muchas veces sin haber pensado ni leído.
- En toda época de la historia el más vil espécimen de la naturaleza humana se encuentra entre los demagogos.
- Hasta tanto los hombres no hayan permanecido libres durante algún tiempo, no saben cómo deben usar su libertad.
- La ciencia avanza a pasos, no a saltos.
- La mejor manera de resolver los problemas es discutiéndolos con libertad.
- La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él.
- La tribuna donde toman asiento los periodistas se ha convertido en el cuarto poder del estado.
- Los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país.
- Mal gobierno es el que exprime al pueblo dándole poco a cambio.
- Un gobierno no debe hacer rico al pueblo, sino protegerlo mientras se enriquece por sí mismo.
Referencias:
- Stunt, T.C.F. (1980). Thomas Babington Macaulay and Frederick the Great. The Historical Journal. 23. 4. pp 939-947.
- Thomas Babington Macaulay – Wikipedia, (25/07/2025).