Menú Cerrar

Joseph Addison: escritor, ensayista y político inglés

Biografía de Joseph Addison

Joseph Addison fue un señor del siglo XVII y XVIII que no era solo un escritor, sino alguien que combinaba la pluma con la política de una forma muy natural. Nació el 1 de mayo de 1672 en Milston, un pueblito en Wiltshire, Inglaterra, y murió el 17 de junio de 1719 en Kensington, cerca de Londres. Era hijo mayor de Lancelot Addison, que era decano de Lichfield, así que creció en una familia acomodada y con buena educación. Estudió primero en escuelas locales como Amesbury y Lichfield, y luego en el Magdalen College de la Universidad de Oxford.

Desde joven mostró talento, y a los diecinueve años, en 1693, empezó su carrera literaria con una alocución dirigida a John Dryden, el gran poeta de la época, lo que le dio fama como poeta neoclásico, elegante y correcto. Poco después publicó un ensayo llamado Account of the Greatest English Poets y una traducción del cuarto libro de las Geórgicas de Virgilio.

Addison supo mezclar la literatura con la política. Era un whig convencido, es decir, pertenecía al partido que defendía ideas de progreso, inspiradas en pensadores como John Locke, y que se oponía a los tories, más conservadores y cercanos a visiones más pesimistas. Pasó largos períodos combinando cargos diplomáticos y políticos. En 1699, viajó por Francia, Italia, Austria, Alemania y Holanda como diplomático, y de esos viajes salieron relatos interesantes y obras ocasionales. Fue diputado vitalicio, vicesecretario de Estado y primer secretario del virrey de Irlanda.

En 1709, trabajó en Irlanda y ahí hizo una estrecha amistad con Jonathan Swift, aunque con el tiempo las diferencias políticas enfriaron algunas relaciones, como pasó también con su viejo amigo Richard Steele hacia el final de su vida.

En 1710, regresó a Inglaterra, y tres años después, en 1713, estrenó su tragedia Cato, escrita en verso libre, que tuvo un éxito efímero, pero notable en su momento. Fiel a los whigs, cuando Jorge I subió al trono en 1714, lo nombraron secretario para el Earl of Sunderland y volvió a Irlanda como Lord Lieutenant.

En 1716, se casó con la condesa Charlotte de Warwick, una viuda, cuya hija había tutelado antes. Lamentablemente, su salud no fue la mejor en los últimos años, y murió en 1719, siendo enterrado en la Abadía de Westminster.

Su fama literaria no viene tanto de la poesía o el teatro, sino de su prosa ensayística. Fue miembro fundador, junto con Richard Steele, de revistas como The Tatler, que Steele empezó en 1709, y sobre todo The Spectator, que comenzó en 1711. En esas publicaciones frecuentes, que llegaban a un público amplio, Addison creó un personaje inolvidable, sir Roger de Coverley, que representaba el ideal del “gentleman moderno” de la burguesía inglesa, un tipo sensato, observador y con buen corazón, como ese amigo tuyo que en una reunión familiar cuenta anécdotas con sabiduría y humor sin alardear.

Addison era ensayista, divulgador, dramaturgo, poeta y político, y se le considera uno de los primeros críticos literarios modernos. Sus ensayos tenían un estilo claro, preciso y elegante, que se convirtió en el mejor ejemplo de la prosa inglesa neoclásica: racional, sensata y circunspecta. Era una época donde la gente de clase media empezaba a leer más, pero no siempre tenía acceso a los clásicos, Addison les ponía al alcance a los autores griegos y latinos, a Shakespeare, y hasta ideas de la ciencia y filosofía de figuras como Newton, Descartes o Locke. Lo hacía de una manera amigable, como si te estuviera explicando en una charla casual por qué algo es bello o por qué una idea es importante.

Era perfecto para las nuevas capas sociales que iban surgiendo en el siglo siguiente, esa burguesía que quería cultivarse sin perder el sentido común. Usaba la prensa periódica, un medio novedoso en ese entonces, como un café literario impreso al que cualquiera podía entrar. Sus escritos ayudaron a formar patrones de gusto y una nueva sensibilidad, siempre al servicio de un público más amplio.

Addison destacó de verdad como crítico y divulgador. Sus ensayos siguen siendo un ejemplo de cómo se puede escribir con elegancia para educar y entretener al mismo tiempo, haciendo que las ideas profundas lleguen a la vida cotidiana de la gente. Un amigo culto, pero accesible que te hace ver el mundo con más claridad y placer, sin complicarlo todo, que entiende el poder de escribir de forma clara y cercana para influir en la sociedad.

Frases de Joseph Addison

  1. Cuando se va la libertad, la vida se vuelve insípida y pierde su gusto.
  2. El hombre debe considerar siempre lo que tiene antes de lo que quiere; la infelicidad viene cuando la realidad no llega.
  3. El hombre se distingue de todas las demás criaturas por la facultad de reír.
  4. El primer cuidado del hombre debería ser evitar los reproches de su propio corazón.
  5. El saber, después de la virtud, es ciertamente lo que eleva a un hombre a mayor altura que otro.
  6. El vino trueca la indiferencia en amor, el amor en celos, y los celos en enajenación y locura.
  7. En verdad que el hombre no es más que una sombra, y la vida, un sueño.
  8. La alegría es, ante todo, fomento de la salud.
  9. La caridad es una virtud del corazón, y no de las manos.
  10. La lectura es para la mente lo que el ejercicio es para el cuerpo.
  11. La mujer pide raras veces consejo antes de comprarse su traje de boda.
  12. Lo que me quede de vida, no quiero vivirlo en vano.
  13. Nada es tan variado en la naturaleza como el cubrecabeza de una señora.
  14. Nada que se consiga sin pena y sin trabajo es verdaderamente valioso.
  15. Ninguna cosa hay tan difícil como el arte de hacer agradable un buen consejo.
  16. No hay otra virtud más grande y divina que la justicia.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (02 abril 2026). Joseph Addison: escritor, ensayista y político inglés. Celeberrima.com. Última actualización el 02 abril 2026.