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¿Quién fue Terencio?
Publius Terentius Afer, conocido como Terencio, nació probablemente en Cartago, en lo que hoy es Túnez, entre alrededor de 195 y 185 a.C., aunque la fecha exacta es objeto de debate entre los biógrafos. Su cognomen “Afer” sugiere orígenes africanos, lo que ha llevado a inferir que era de ascendencia libia o bereber. En su juventud fue llevado a Roma como esclavo, asignado al senador Publius Terentius Lucanus, quien, impresionado por sus capacidades, le proporcionó educación y lo liberó, dándole su nombre al concederle la libertad.
Tras su manumisión (acto legal de otorgar la libertad a un esclavo), Terencio se integró al Círculo de los Escipiones. Este entorno influyó decisivamente en su desarrollo como dramaturgo. Así, Terencio inició su carrera literaria, orientada al teatro cómico.
Entre aproximadamente 166 y 160 a.C. Terencio compuso sus seis comedias conservadas completas: Andria, Hecyra, Heauton Timoroumenos, Eunuchus, Phormio y Adelphoe. Estas comedias pertenecen al género de la fabula palliata, es decir, adaptaciones latinas de comedias griegas.
La propuesta de Terencio se distinguió de la de sus contemporáneos por su estilo refinado, su lenguaje sobrio y elegante, y por un enfoque más psicológico y moral en la caracterización de sus personajes. A diferencia del teatro más farsesco y popular de otros autores de comedias romanas, Terencio evitó recursos exagerados e irreverentes, apostando por la verosimilitud, la moderación y la reflexión sobre la conducta humana y las relaciones sociales. Esta sensibilidad y su talento para retratar conflictos familiares, dilemas de honor, amor y deber le permitieron ofrecer comedias que, además de entretener, invitaban a la introspección.
La trayectoria de Terencio no estuvo exenta de controversias. Algunos contemporáneos lo acusaron de no ser autor original de sus obras, sino de depender excesivamente en los modelos griegos, o incluso de que sus protectores aristocráticos colaboraron en su creación. Aun así, su habilidad para reelaborar esos modelos, “cosiendo” con delicadeza tramas y personajes con gran coherencia dramática, ha sido reconocida como un ejercicio de adaptación con sensibilidad artística.
Hacia 160 a.C., tras la producción de su última comedia, Terencio emprendió un viaje a Grecia, pero nunca regresó a Roma. Las fuentes antiguas señalan que murió durante ese viaje, ya fuese por enfermedad en Grecia o en un naufragio en el mar. Se estima que tenía entre 25 y 35 años cuando falleció.
Su visión de la comedia como espejo de relaciones humanas complejas contribuyeron a consolidar un modelo de comedias de costumbres que sería retomado en la Antigüedad tardía, la Edad Media, el Renacimiento e incluso la modernidad.
Frases de Terencio
- Cuando el ánimo está en suspenso, un ligero impulso lo hace inclinarse acá o allá.
- Saber hacer una cosa es fácil, hacerla es difícil.
- Una buena regla para la vida es no ser demasiado adicto a una sola ocupación.
- Cuantos son los hombres, tantos son sus pareceres; cada cual tiene su propia manera de pensar.
- A un padre le basta para un grave pecado una pequeña satisfacción.
- Sin riesgo no se hace nada grande y memorable.
- La condescendencia crea amigos, y la verdad, odios.
- La vejez es, por sí misma, una enfermedad.
- De todos los míos, soy el único que soy mío.
- Cuando se puede evitar un mal es necedad aceptarlo.
- Exceso en nada. Esta norma la considero de la mayor utilidad en la vida.
- Cuando estamos sanos, todos tenemos buenos consejos para los enfermos.
- Lo que no está dotado de razón, no hay razón que pueda gobernarlo.
- Se equivoca profundamente quien crea que establece mejor la más duradera autoridad por la fuerza que por un pacto amistoso.
- Siempre la fortuna es propicia a los fuertes.
- El servilismo produce amigos, la verdad, odio.
- Las riñas de los amantes son la renovación del amor.
- La justicia inflexible es frecuentemente la injusticia más grande.
- Todas mis esperanzas están en mí.
- La sabiduría consiste no sólo en ver lo que tienes ante ti, sino en prever lo que va a venir.
- Ningún hombre digno pedirá que se le agradezca aquello que nada le cuesta.
- No hay cosa por fácil que sea que no la haga difícil la mala gana.
- Soy hombre: nada de lo que es humano me es indiferente.
- El que habla lo que quiere, escucha lo que no quiere.
- Le aconsejo a todos que estudien las vidas de los demás con un lente de aumento, así verán las cosas buenas en forma magnificada.
- ¡Cuántas injusticias y maldades se cometen por mero hábito!
- Cuando no se puede lograr lo que se quiere, mejor cambiar de actitud.
Referencias:
- González Vázquez C. (2024). El comediógrafo Terencio y su obra en Celestina comentada. Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos, 44(2), 237-256.
- Terence | Roman Playwright & Poet | Britannica
- Terencio Afro, Publi – PHTE · Portal digital de Historia de la traducción en España
- Dictionary of Greek and Roman Biography and Mythology/P. Terentius Afer – Wikisource, the free online library