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Blaise Pascal: biografía, espíritu de geometría y de finura

¿Quién fue Blaise Pascal?

Blaise Pascal fue un matemático, físico, inventor, filósofo y teólogo francés. Nacido en Clermont-Ferrand el 19 de junio de 1623, Pascal mostró desde muy joven una inteligencia excepcional, lo que le llevó a realizar aportes de gran calado en matemáticas y ciencias naturales antes de dedicarse profundamente a la reflexión filosófica y religiosa. A los once años, Pascal redacta un Tratado de los sonidos; a los diecisiete, compone el Ensayo de las secciones cónicas. Hacia los treinta años, Pascal contribuye a la física con su Tratado sobre el equilibrio de los líquidos.

Pascal realizó contribuciones notables en la matemática al formular el teorema que lleva su nombre y al desarrollar el triángulo aritmético, base para la teoría de la probabilidad y la combinatoria. En 1642, inventó la Pascalina, la primera calculadora mecánica capaz de realizar sumas y restas. En física, hizo importantes investigaciones sobre la presión atmosférica y los fluidos, especialmente tras confirmar y ampliar teorías sobre el vacío y la presión establecidas por Torricelli mediante experimentos significativos como el del Puy de Dôme.

A partir de 1654, Pascal se volcó hacia la reflexión teológica y filosófica. Su obra Pensamientos, publicada póstumamente, constituye una defensa singular y apasionada del cristianismo frente al escepticismo y el ateísmo, abordando desde la fragilidad humana hasta la necesidad de la fe. Pascal se vincula con los jansenistas, en defensa de estos, escribe Las provinciales, una serie de cartas que combinan un estilo mordaz y una crítica a los jesuitas. Dichas cartas fueron condenadas por el papa e incluidas en el Índice de libros prohibidos.

En el ámbito social, Pascal también fue un innovador, pues fundó en París una empresa pionera de transporte público mediante carrozas. A lo largo de su vida sufrió problemas de salud que terminaron por minar su vitalidad, falleciendo el 19 de agosto de 1662 a la edad de 39 años.

Espíritu de geometría y espíritu de finura

Pascal explica que el espíritu de geometría corresponde al modo de proceder propio de los matemáticos y, en filosofía, al de los racionalistas. Este tipo de razonamiento no es falso en sí mismo; lo erróneo sería convertirlo en la única vía legítima hacia la verdad. Aunque Pascal comparte con Descartes la convicción de que la razón es indispensable, se distancia de él al sostener que, más allá del razonamiento lógico, es necesaria una forma de pensamiento vinculada a los sentimientos y capaz de conocer “las razones del corazón que la razón no conoce”. Estas razones no sustituyen a la razón, sino que la complementan. Pascal advierte contra dos extremos: excluir la razón o aceptar únicamente la razón. En pleno auge del racionalismo cartesiano, Pascal vuelve a plantear el problema entre fe y razón, defendiendo su compatibilidad. El “pecado” de Descartes radica en su convicción de que todo es reducible a un proceder geométrico.

El espíritu de finura permite analizar la vida interior y comprender lo que Pascal denomina “la condición humana”. El ser humano es frágil física y moralmente, se deja llevar por ilusiones, por hábitos acríticos y por el predominio del amor propio sobre la objetividad y la caridad. La existencia está llena de contradicciones que hacen del ser humano un ser fluctuante. Sin embargo, en esa misma debilidad reside la grandeza humana. “La grandeza del ser humano es grande en cuanto se sabe miserable. Un árbol no se sabe miserable”. El ser humano puede alcanzar grandeza porque se conoce a sí mismo tanto por la razón como por el corazón. Frente a lo infinitamente pequeño, el ser humano parece serlo todo; frente al infinito, no es nada. Una realidad situada entre ambos extremos.

Dios

Pascal no intenta demostrar racionalmente la existencia de Dios, pero argumenta que resulta más conveniente apostar por la existencia de Dios que negarla, pues en el primer caso no se pierde nada y en el segundo podría perderse todo. Sin embargo, lo esencial es que Pascal busca hacer a “Dios sensible al corazón” en una época dominada por la razón y el espíritu geométrico.

Frases de Blaise Pascal

  1. Nos consolamos con poco, porque con poco nos afligimos.
  2. Cuando no se ama demasiado no se ama lo suficiente.
  3. El amor no tiene edad; siempre está naciendo.
  4. El mundo está lleno de buenas máximas y vacío de gente que las aplique.
  5. El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
  6. Pocas amistades quedarían en este mundo si uno supiera lo que su amigo dice de él en ausencia suya, aun cuando sus palabras fueran sinceras y desapasionadas.
  7. Nadie habla de nosotros en presencia nuestra como en nuestra ausencia. La unión existente entre los hombres no está basada sino en éste mutuo engaño.
  8. Justo es que un Dios purísimo no se revele sino a quienes han purificado su corazón.
  9. Evidentemente, el hombre ha sido creado para pensar; toda su dignidad, todo su mérito ahí estriba; y su deber es pensar como se debe.
  10. El primer efecto del amor es inspirar un gran respeto; se siente veneración por quien se ama.
  11. Toda religión que no afirme que Dios está oculto, no es verdadera.
  12. A fuerza de hablar de amor, uno llega a enamorarse. Nada tan fácil. Esta es la pasión más natural del hombre.
  13. En las religiones es preciso ser sinceros; verdaderos paganos, verdaderos judíos, verdaderos cristianos.
  14. Los hombres sienten desprecio por la religión y temor porque sea cierta. Para remediar esto, es necesario empezar por demostrar que la religión no es contraria a la razón; después, que es venerable y digna de respeto; a continuación, hacerla amable e inducir a los buenos a desear que sea cierta y por último, probar que lo es.
  15. El hombre se supera a sí mismo infinitamente porque siempre está en camino hacia la plenitud infinita.
  16. Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte.
  17. No es bueno ser demasiado libre. No es bueno tener todo lo que uno quiere.
  18. La bajeza del hombre ha llegado hasta someterse a las bestias y adorarlas.
  19. El hombre, para sí mismo, es el objeto más prodigioso de la naturaleza.
  20. El hombre es naturalmente crédulo, incrédulo; tímido, temerario.
  21. Se vive solo, se muere solo; los demás nada pueden.
  22. Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.
  23. Es miserable saberse miserable, pero es ser grande reconocer que se es miserable.
  24. Todos los hombres consideran la felicidad como su objetivo: no hay ninguna excepción. Por diferentes que sean los medios que empleen, todos tienden al mismo fin.
  25. Sólo conozco dos tipos de personas razonables: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen, y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen.
  26. En tiempos de aflicción, la física no me consolará de mi ignorancia moral. Pero la moral me consolará siempre de no saber física.
  27. Es curioso que muchas veces amar a otro es amar ciertas cualidades que pueden perderse. Nunca se ama la persona; se aman las cualidades.
  28. Lo último que uno sabe es por dónde empezar.
  29. ¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío aunque yo no la tenga con él?
  30. Poca cosa nos consuela porque poca cosa nos aflige.
  31. Es triste ver como los hombres se ocupan sólo de los medios y no del fin.
  32. La conciencia es el mejor libro moral que tenemos.
  33. Cuando encontramos un estilo natural nos produce siempre deleite y sorpresa, pues esperábamos ver a un escritor y nos hemos encontrado con un hombre.
  34. Ni la contradicción, es indicio de falsedad, ni la falta de contradicción es indicio de verdad.
  35. Aquel que duda y no investiga, se torna no sólo infeliz, sino también injusto.
  36. Hay personas que mienten simplemente por el gusto de mentir.
  37. La razón obra con lentitud, y con tantas miras, sobre tantos principios, que a cada momento se adormece o extravía. La pasión obra en un instante.
  38. Vale más saber alguna cosa de todo, que saberlo todo de una sola cosa.
  39. Para medir la virtud de cualquier hombre, no hay que mirarlo en las grandes ocasiones, sino en la vida diaria.
  40. La reina del mundo es la fuerza y no la opinión; pero es la opinión quien usa de la fuerza.
  41. La verdad de la religión estriba en su misma oscuridad, en la escasa luz que tenemos sobre ella y en nuestra indiferencia por esa luz.
  42. Esforcémonos en pensar bien: he ahí el principio de la moral.
  43. La justicia sobre la fuerza, es la impotencia, la fuerza sin justicia es tiranía.
  44. El hombre tiene ilusiones como el pájaro tiene alas. Eso es lo que lo sostiene.
  45. La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno.
  46. La grandeza de un hombre está en saber reconocer su propia pequeñez.
  47. Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez.
  48. Todos los hombres, durante el curso de tantos siglos, pueden considerarse como un solo hombre que subsiste y que siempre está aprendiendo.
  49. No creo en las revoluciones que cambian el orden de las cosas y no cambian el corazón del hombre.
  50. Una de las principales enfermedades del hombre es su inquieta curiosidad por conocer lo que no puede llegar a saber.
  51. Nuestra imaginación nos agranda tanto el tiempo presente, que hacemos de la eternidad una nada, y de la nada una eternidad.
  52. La imaginación dispone de todo; crea belleza, justicia, y felicidad, que es el todo del mundo.
  53. Quien no ve la vanidad del mundo, es que él es, en sí mismo, muy vano.
  54. Todos los hombres se odian por naturaleza unos a otros.
  55. La moral es la ciencia por excelencia: el arte de vivir bien y ser dichoso.
  56. Muy débil es la razón si no llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan.
  57. El pensamiento es una cosa admirable e incomparable por naturaleza.
  58. El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende.
  59. Cuanto más talento tiene el hombre más se inclina a creer en el ajeno.
  60. Sabed que el hombre supera infinitamente al hombre.
  61. Ridiculizar la filosofía es ser un verdadero filósofo.
  62. Dos excesos: excluir la razón, no admitir más que la razón.
  63. Pintar el amor ciego es una sinrazón de los poetas; es preciso quitarle la venda y devolverle para siempre la alegría de sus ojos.
  64. Conocemos la verdad no sólo por la razón, sino además por el corazón.
  65. Entre nosotros y el cielo o el infierno, no hay otra cosa que la vida, que es la más frágil de todas las cosas.
  66. El orgullo contrapesa todas las miserias. O bien las ocultas o, si las descubre, se glorifica a sí mismo por haberlas conocido.
  67. La falsa humildad equivale a orgullo.
  68. La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen.
  69. El arte de revolucionar y modificar los estados consiste en socavar las costumbres establecidas retrocediendo hasta sus orígenes para poner de manifiesto su falta de justicia.
  70. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?
  71. No debo buscar mi dignidad en el espacio, sino en el gobierno de mi pensamiento. No tendré más aunque posea mundos. Si fuera por el espacio, el universo me rodearía y se me tragaría como un tomo; pero por el pensamiento yo abrazo el mundo.
  72. Descripción del hombre: dependencia, deseo de independencia, necesidad.
  73. Cuando todo se mueve al mismo tiempo, en apariencia nada se mueve.
  74. Dicen que el hábito es una segunda naturaleza, quien sabe, empero, si la naturaleza no es primero un hábito.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (16 noviembre 2025). Blaise Pascal: biografía, espíritu de geometría y de finura. Celeberrima.com. Última actualización el 18 noviembre 2025.